Cómo ayudar a un alcohólico

imagen cómo ayudar a un alcohólico en casa

En este blog, ya hemos hablado muchas veces que hay que tratar el alcoholismo como lo que es, una enfermedad. Cuando un miembro de la familia es alcohólico, como cualquier otra enfermedad, afecta a toda la familia. En capítulos anteriores hablábamos sobre el alcoholismo en la familia y las etapas que atraviesa toda la familia con esta enfermedad.  A esto se añade la naturaleza conflictiva de los síntomas de este  trastorno. A continuación vamos a ver cómo podemos ayudar a un alcohólico en casa cuando existe la convivencia.

 

PASOS PARA AYUDAR A UN ALCOHÓLICO EN CASA

Convivir con un paciente de alcoholismo no es fácil. Podemos tomar algunas medidas para facilitarnos la convivencia  y ayudar en casa a la familia:

1 – Aprender sobre la enfermedad


Lo primero de todo es conocer ciertos aspectos de la enfermedad. No hay nada mejor para esto que vayas a aprender con profesionales. Deberás conocer la enfermedad, cuáles son los síntomas y el porqué actúa así el alcohólico. El conocimiento ayuda mucho más de lo que la gente piensa.

– Conocer la enfermedad

Conocer la enfermedad que tiene nuestro familiar facilita mucho la convivencia. Puedes acudir a informarte a un centro especializado aunque tu familiar no haya entrado en tratamiento. Te ayudará mucho.

– Conocer los síntomas que el alcoholismo

Hará que estés más protegido.  Te afectará menos y te servirá para:

  • Para entender que la sintomatología del alcoholismo cambia la vida de las personas que conviven con el paciente.
  • Conocer que las relaciones empeoran progresivamente. No es fácil vivir con una persona que está inestable, que prioriza su consumo por encima de las relaciones familiares, de sus responsabilidades.
  • Para saber que si se está volviendo así, es por la enfermedad. Un alcohólico deja de ejercer el rol que tiene en la familia y se va convirtiendo en una especie de desconocido del que cada vez es más necesario alejarse.
  • Para no tenerle rencor  porque es algo que no hace conscientemente.
  • Para que desaparezca la frustración, la impotencia de no poder sacarle de ahí ni cambiarle.
  • Para no tomártelo como algo personal. En muchas ocasiones causa sufrimiento. La comunicación y su comportamiento están afectados por el trastorno por consumo. Conocer cómo le afecta su enfermedad es importante para poder llevarlos como tal, como síntomas de una enfermedad.
  • Rebajar las tensiones que crea sobre todo si además de las emocionales, hay dificultades económicas. El alcoholismo tiene consecuencias directas sobre los asuntos familiares. Complica temas económicos, legales, de reparto de tareas, de relaciones con los demás miembros.

– Conocer los cambios en el familiar

Las parejas  o padres de un dependiente al alcohol saben bien lo que es este proceso. Un proceso en el que la persona que conocen va desapareciendo y en su lugar coge cada vez más presencia una persona:

  • impulsiva
  • malhumorada
  • con reacciones inesperadas
  • a la que sus hijos tienen miedo
  • que le gusta aislarse
  • manipula y miente
  • se va volviendo agresiva, levanta la voz, provoca peleas y discusiones
  • no es capaz de aceptar su responsabilidad en lo que le está pasando
  • se pone a la defensiva, ataca para defender su consumo
  • cada vez es más pasota
  • pasa poco tiempo en casa, etc.

Informarnos sobre el alcoholismo y sus múltiples factores y caras, hará que veamos a nuestro familiar como lo que es, un enfermo que está además sufriendo aunque en muchos casos no sea obvio.

 

2 – No juzgarle


No se puede controlar su proceso, porque no se trata de fuerza de voluntad, sino de un trastorno. 

  • Durante un tiempo es recomendable evitarle responsabilidades. Estar al tanto de cómo funciona la enfermedad hará que se le pueda ayudar a no meter más la pata.
  • Las intoxicaciones reiteradas hará que sus capacidades mermen considerablemente y que cometa errores porque no presta atención, no se entera de las cosas o tome decisiones equivocadas que afectan a todos.
  • Para  no hacerle pases de facturaEs responsable de las consecuencias y de las actuaciones de lo que hace, pero no culpable. Juzgarlo, al ser una enfermedad emocional, hace que empeore su estado. No lo haría si no fuese por el trastorno que tiene. 

Muchas de las consecuencias en los asuntos de la casa se dan porque las capacidades cognitivas del enfermo están afectadas. Saber esto, rebaja la ansiedad de muchas parejas que se sienten hasta culpables por la vida que ha elegido o los problemas que causa.

3 – Aplicar unas medidas prácticas


Para facilitarnos la convivencia y para protegernos, hay una serie de medidas prácticas que podemos aplicar:

  • No intentes hablar con él cuando esté intoxicado. No es buen momento ni para echarle en cara su consumo. No sirve de mucho porque no está en condiciones ni de comunicarse ni de asimilar lo que se le dice. Además es peligroso porque puede tener reacciones inesperadas.
  • Ya esté o no en tratamiento, lo mejor es que en casa no haya nada de alcohol.  Ni siquiera para cocinar.
  • Si está en tratamiento, sentarse a la mesa con gente que está consumiendo le darán muchas ganas de tomar.
  • Evitar hacer brindis, celebrar eventos o hablar de fiestas o consumo en su presencia. Escuchar sobre excesos o sobre gente que conoce le va a dar ganas de beber.
  • No le controles, ya que no depende de ti. No le preguntes si ha consumido o de donde viene.
  • No puedes controlar su proceso. Espera a poder razonar y que entre en un tratamiento.
  • Intenta no entrar en discusiones. Desahógate en un lugar apropiado para no cargarte tú y los demás familiares.
  • Es importante saber que está tan enfermo que las discusiones las necesita para irse a consumir. Cuantas más excusas tenga, mejor para su consumo.
  • No le facilites el consumo. A veces, no nos damos cuenta y les ponemos las cosas más fáciles. Es normal, porque saben manipularnos. No le proporciones dinero ni  le acompañes en sus salidas a consumir. Además, evita proponerle planes si está en tratamiento. Necesita un tiempo para su proceso de cambio, salir no es bueno para su recuperación.
  • Sé positivo y reconoce sus esfuerzos si ha empezado un tratamiento. Esto le motivará ya que esta enfermedad se caracteriza por la ambivalencia. No sabes en qué fase del cambio puede estar y así le puedes ayudar mejor. Lo demás, lo negativo, hablarlo con su terapeutas.

Si está en tratamiento y los miembros de la familia colaboran, será más fácil la recuperación del paciente y que la normalidad vuelva antes a la familia.

 

4 – No te olvides de ti


– Pide ayuda profesional

La convivencia con un alcohólico desgasta mucho. Cuando alguien vive con un alcohólico, con el tiempo no se da cuenta de cómo le va cambiando la forma de comportarse y empieza a minimizar situaciones graves. La convivencia hace que se pierda la perspectiva. Afecta profundamente a las personas más allegadas.

– Cuídate y haz tu vida 

No olvides que para ayudar a alguien hay que estar primero bien uno. No puedes centrarte en el enfermo si tú no estás bien. Es muy común que una madre se abandone para centrarse en su hijo adicto.

– Acude a un centro de tratamiento de adicciones

Este tipo de centros también tienen grupos de ayuda para familiares, parejas e incluso amigos a los que puedes asistir. Hablar con personas que están pasando por lo mismo te va a ayudar mucho y funcionan muy bien con este tipo de enfermedad. 

Allí podrás desahogarte y soltar todo lo que necesites sin afectar a tu familiar. Hay que respetar los tiempos que el proceso necesita. Suelen tener trato directo contigo para que les consultes en tú día a día lo que necesites para mejorar la convivencia y ayudar a tu familiar.

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5 – Habla del tema con naturalidad en casa


Hay que afrontar la situación porque no sólo no va a irse por si sola sino que lo normal es que empeore, porque es una enfermedad progresiva.

  • Hacerle saber que está enfermo y que vais a afrontar el problema juntos,  que es la manera de que todo vaya mejor en casa.
  • Se necesita estar unido y dialogar de ello con los hijos.
  • Es importante que sepan que su padre o madre tiene una patología que le hace portarse así.  El alcoholismo es una enfermedad, no es una vergüenza para la familia.
  • Si tus hijos son pequeños, los especialistas saben cómo hablar con ellos.

Cuando el enfermo se pone en tratamiento, los problemas familiares se van poniendo en su sitio.  Hay que tener paciencia porque es un proceso largo, pero puedes recuperarle. Los tratamientos funcionan.

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