Alcoholismo en la familia – Etapas

alcoholismo en la familia

En el artículo de hoy nuestra terapeuta Elsa Jiménez nos describe las distintas etapas por las que suele atravesar un alcohólico y su familia. Antes de comenzar con el artículo sobre el alcoholismo en la familia debes conocer que el alcohol se va a convertir en el núcleo de todo. Será el núcleo alrededor del que se organiza la vida de los que familiares del alcohólico. La familia va a pasar por unas etapas al mismo tiempo que se desarrolla la enfermedad. El alcoholismo provocará una serie de desgarradoras consecuencias dentro de la familia que puedes leer en nuestro artículo: El alcoholismo y sus consecuencias en la familia.

ETAPAS DEL ALCOHOLISMO EN LA FAMILIA


A continuación describiremos las 5 etapas por las que atraviesa la familia dela alcohólico. Es muy importante reconocer el hecho que detectar la enfermedad tiempo en la familia no es fácil. Es por ello que en distintas fases la familia parece ciega ante los acuciantes problemas que están ocurriendo. Las dos etapas primeras, etapa invisible y negación, son las mismas que pasa el paciente en su proceso. Es el desarrollo natural de la enfermedad.

Etapa invisible


La primera etapa es invisible. Comparte la misma características que el comienzo del desarrollo de la adicción. Al igual que la enfermedad tiene una etapa silenciosa, en esta etapa la familia no es capaz de verlo. Esto es lo habitual por los siguiente motivos:

1 – El alcoholismo es una enfermedad silenciosa

El alcoholismo es una enfermedad silenciosa, que se desarrolla lentamente. No hace ruido.  Parece que no da problemas. Los síntomas que acompañan al alcohólico están en una fase leve, por tanto, nadie es capaz de achacarlos al consumoEl adicto tiene ese estilo de vida y los familiares piensan que el enfermo está cambiando, pero al convivir con él, no son conscientes de que es por el alcohol. La enfermedad se desarrolla a lo largo de años. Cuando empieza a causar problemas, como siempre ha bebido, es lo último en lo que se piensa como causa del problema. Los familiares piensan que la persona es así, no que está desarrollando un trastorno por  consumo. Normalizan sin poder interiorizar que algo no va bien, que eso no es sano.  

2 – Aceptación social fuera de casa

El otro motivo es que las personas con alcoholismo desarrollan conductas anómalas respecto a la familia y pareja mientras que gozan de una aceptación social fuera de casa. Siempre quiebra antes la unidad familiar. es decir, se comportan peor en su hogar.

3 – Se justifica socialmente

El tercer motivo por el que no se ve es que se les justifica socialmente. Beben  porque tiene problemasSe atribuye la causa al estrés, a los problemas laborales, quizás a la incomunicación con los hijos, a problemas económicos, etc. Se asume socialmente que es normal que alguien en este estado necesite beber. Así entendemos erróneamente el hecho de desconectar de los problemas, desestresarse o ahogar las penas.  Es lo aceptable en esta sociedad. Sin embargo, los problemas que tiene son causados en su mayor parte por el consumo.

 

Etapa de negación


En esta etapa los familiares todavía no son capaces de verlo porque no quieren aceptarlo. Ponerle nombre implica reconocerlo y mientras tanto, se van desgastando por las situación. Los motivos de que esto suceda pueden ser:

1 – Por el estigma social que acompaña al alcoholismo

La falta de información de que es una enfermedad hace que se caiga en pensamientos comunes sobre qué vergüenza tener un borracho en casa. Se ve como un problema de vicio y desde la moralidad y por eso se encubre.

2 – Por que si se habla, se hace real

El segundo motivo es que no se puede hablar de ello porque se hace real.  Se hará real cuando esté avanzado, cuando los conflictos sean, sin ninguna duda, provocados por el alcohol. El problema es enorme, está en medio del salón de casa y  nadie parece verlo. No se quiere aceptar que los cambios de humor, la irritabilidad, la impulsividad, el malestar que parece tener, son síntomas del síndrome de abstinencia. Pero llegará un momento en que ya el paciente muestre los síntomas evidentes del alcoholismo: nerviosismo, agresividad, se vuelve amenazante, maltratadora, inestable, etc.

3 – Se le resta importancia

En esta etapa, los familiares y los amigos le quitan importancia y aceptan sus excusas para justificar el consumo. Incluso ven normal que discusiones familiares sean motivo para irse consumir. Normalizan la sintomatología de la enfermedad y están, como si dijéramos, secuestrados por ella.

4 – Se engañan

Se utiliza inconscientemente la estrategia de que si su familiar fuese alcohólico, estaría tirado en a calle. Se recurre a la imagen más marginal de la enfermedad para negarse la existencia de la misma. Pero hay muchos tipos de alcohólico y diferentes fases hasta llegar a la extrema.  

 

Etapa de reconocimiento


Fase en la que ya es notorio el problema. No se puede negar porque las consecuencias se han  agravado y entones la familia es consciente de que la forma de  beber de su familiar no es la de los demás: no es normal. Ya no se pueden tapar las consecuencias. Esto hace que se reconozca cuando se tiene la sensación de no poder más.  Esto hace que las personas implicadas se desgasten aún más.  En esta fase hay diferentes forma de enfrentarlo, ya que es difícil. Algunas más o menos erráticas, como es normal:  

  • Búsqueda de información en fuentes más o menos fiables.
  • Búsqueda de comprensión:  hablar con alguien que ha pasado por lo mismo.
  • Desahogarse donde no sirve de nada. Por ejemplo, con sus amigos de consumo o con familiares que lo van a defender porque no saben la realidad de lo que se vive en casa. Se mezcla con los sentimientos de vergüenza de lo que está pasando  y de culpa.
  • Culpabilizase, que piensen que ese problema es por ellos, que han hecho algo mal, que se han equivocado. Nadie tiene la culpa de que se desarrolle la enfermedad, pero siempre se busca responsables.
  • La más acertada: pedir ayuda profesional. Lo mejor es atacar el problema con especialistas.  

 

Etapas de control


No todas las familias pasan por esta etapa. En esta fase, se intenta asumir la responsabilidad del problema con la bebida. Algunos familiares pueden pensar que tienen el control y que pueden conseguir que el alcohólico deje de beber. Es un error muy común.  Debemos tener claro que no podemos controlar su proceso, igual que la persona afectada tampoco puede. No podemos responsabilizarnos de si bebe más o menos.

Un motivo principal de caer en esta fase es porque es difícil creerse que la adicción es una enfermedad y no se puede controlar. Cuando la pareja o familiares intentan que deje de beber, se creen sus promesas o caen en sus chantajes es porque no son conscientes de lo que significa el alcoholismo. Por ello, es mejor informarse.

Tiene dos peligros:

  1. Puede hacer una fase rebote a no querer verlo, de crítica, de hostilidad y sobre implicación emocional. Los intentos de que el alcohólico lo vea puede que les haga enfrentarlo mal al problema. Se le acorrala, se le ataca y se le culpabiliza. Esto pasa porque se piensa que lo puede controlar.
  2. Se cae en comportamientos que desgraciadamente van a favorecer su consumo. Le exigen que cambie de conductas, caen en amenazas que no van a cumplir, como dejarlos, le reprochan la actitud, etc. Son excusas perfectas para su enfermedad.

 

Es mejor dejarlo en manos de profesionales ya que hacerlo erróneamente puede provocar que se vaya de casa, que abandone a la familia, que se pierda a peor, etc.

 

Etapa de supervivencia y recuperación


La familia opta por la recuperación y da los siguientes pasos:

  1. Se deciden a enfrentar la situación. Es mejor hablar con ellos cuando están tranquilos, nunca consumidos y asesorarse sobre cómo hacerlo. No es bueno minimizar lo que pasa. Hay que responsabilizarle de lo que está pasando a todos desde el cariño.  Debe saber que no es culpable, pero sí responsable porque está enfermo. Hay que hablarle como a un enfermo, porque es lo que es. El cariño y la preocupación deben ser los sustitutos de la crítica.
  2. Intentan hacerlo consciente de su enfermedad. En esta etapa la familia quiere hacerle saber que lo único que se puede hacer para controlarlo es entrar en tratamiento. Se posicionan frente a las promesas y chantajes. Le hacen saber que tendrá apoyo si entra en un centro, que todos están a su lado.
  3. Si el enfermo acepta entrar en tratamiento, hay un especie de liberación, sobre todo si se ingresa. Es el momento más difícil para el afectado y debe tomarse como un comienzo para todos. Es posible que haya movimientos de defensa del paciente porque hay un intenso sufrimiento. Sin embargo, debería ser una etapa de descanso. El enfermo está donde debe, no está tomando y ha empezado un tratamiento. Las familias que aceptan esto así, descansan más, aunque siempre cruzando los dedos porque vaya bien. Se generan unas expectativas que hay que trabajar, ya que es un proceso largo.
  4. Si se implican y acuden a las terapias, favorecen que el paciente no abandone antes de tiempo. Mejorará la cohesión familiar, el funcionamiento de la vida en casa, la comunicación y la salud de los afectados. Si el enfermo cree que ingresarse puede generar rechazo en su entorno, la familia debe apoyarle para motivarle. Los tratamientos funcionan y es posible recuperarse.
  5. Se comparte una meta común. La familia avanza hacia su propia recuperación, a pesar del problema que tienen.

 

Como vemos, es un proceso largo a través de las diferentes etapas que atraviesa toda la familia.  

 

solicita consulta ahora

¿Te ha gustado el artículo?

Suscríbete. Déjanos tu email y recibe contenido genial cada mes


¡Exprésate! Dejanos tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *



Aún no hay comentarios en esta entrada. ¿Te animas?