Síntomas de la adicción al alcohol

El alcoholismo es una enfermedad que, como toda enfermedad tiene unos síntomas, alertas o signos por los que podemos guiarnos para reconocerla y evitarla. Conoce los signos y los síntomas de la adicción al alcohol.

Qué es la adicción al alcohol

La adicción es una enfermedad caracterizada por la dependencia al consumo del alcohol. Este consumo controla la conducta y la vida del paciente. Existe un deseo de abandonar el consumo sin éxito por lo que requiere tratamiento medico. Es crónica progresiva y degenerativa por la destrucción que causa en la salud y entorno del alcohólico.

Los 10 síntomas de la adicción al alcohol

La dependencia al alcohol da la clave para partir de una base. Pero la dependencia sola no basta para saber si soy alcohólico.  La adicción va más allá. Debemos fijarnos no tanto en la cantidad excesiva de alcohol que se consume sino en cómo domina tu vida, cómo afecta a tu comportamiento y a tu forma de ser. Esta adicción aumenta el riesgo de los problemas de salud.

1 - Ausencia de control

La dependencia del alcohol y el desarrollo de la tolerancia se evidencian en la ausencia de control.

Este es uno de los síntomas de la adicción al alcohol crucial para detectar la enfermedad y para diagnosticarla. No se trata de una dependencia sino de que ya no puedes controlarlo. Aunque te repitas mucho que sí puedes y que lo dejarás cuando quieras, la realidad es que ya has perdido la libertad para decidir cuándo o cuanto consumir.

Los signos de este síntoma son que con frecuencia:

  • Consumes cuando no lo tenías previsto. Te impide no empezar a tomar. No puedes decir que no. Aumentan las  situaciones en las que te das cuenta de que no debías haber bebido y al final lo has hecho. Hay días que no son para consumir pero te sorprendes a ti mismo otra vez borracho. No puedes evitarlo.  
  • Cada vez consumes durante más tiempo.  Cuando empiezas a tomar, no puedes dejarlo o te cuesta mucho parar. Se te va de las manos con más frecuencia que antes. Eres el último en retirarte.

2 - Deseo constante de beber

Sientes un deseo de consumir constante debido a la dependencia de la sustancia.

Sin embargo, puede que no seas consciente porque tu habitualidad de ir a beber hace que no lo percibas.

Te has diseñado una vida y una agenda, muy normal para muchas personas, que incluye ir al bar o tomar habitualmente. Crees que esa es tu vida y que los demás también lo hacen.

No te das tiempo a notar el deseo de consumir. Tu cabeza sabe que, por ejemplo, cuando llegue esta noche o el viernes te vas a hinchar y puede esperar. O que, cuando salgas del trabajo, vas a ir a tomar algo y puede esperar durante tu jornada laboral.

Sin embargo, llegará el día que no pueda esperar y que te obligue a tomar a cualquier hora y en cualquier situación. Esto es lo que significa que es una enfermedad progresiva.

3 - Síndrome de Abstinencia

Un indicador clave es levantarse con el síndrome de abstinencia. Son síntomas que aparecen porque hay dependencia y al dejar de beber el organismo no puede funcionar como está ya acostumbrado.  

Si dejas de beber durante horas y aparecen temblores, sudoración,  palpitaciones y otros síntomas que se van cuando vuelves a consumir alcohol es porque tienes el síndrome de abstinencia.

Es difícil notarlo porque buscas la causa en otras excusas: «es la resaca por el consumo excesivo de alcohol anoche, es ansiedad por los problemas que tengo»,  o estás pensando en cosas que te ponen mal y no en el problema con el alcohol, en lo que a nivel fisiológico te está pasando.

4 - Más tiempo a beber

Hay un aumento del tiempo que le dedicas a esta actividad. Puede que pases más horas en el bar que en tu casa. Y probablemente esto sea un motivo de risas cuando lo hablas. Además, en los bares siempre hay alguien conocido, por tanto, tienes la sensación de que estás haciendo lo normal, lo correcto y lo que hace cualquiera.

Puede que seas de los que se apunta a todo para tener algo que celebrar siempre. Te cuesta decir que no.

Vas dejando de hacer cosas que te hacen feliz. Incluso, aunque aún dediques tiempo a otra actividades, fíjate si cada vez más, estas terminan o empiezan con el consumo.

5 - Beber sabiendo que estás corriendo un riesgo.

Llegará  el día que necesitarás beber en situaciones que no se puede o no pega. Un día te sorprendes ya bebiendo al volante, o en mitad de tu trabajo cuando eso implica un peligro evidente.

Irás descubriéndote en más momentos que te harán sentir vergüenza  o remordimientos o que darás gracias por haber salido ileso de la situación.   

supera-el-alcoholismo

6 - Bebes a pesar de los problemas de salud

Consumes a pesar de ser evidente que está siendo perjudicial para tu saludA pesar de tener problema físicos o psicológicos por beber.

Quizás tenga ya enfermedades relacionadas con el consumo abusivo puesto que el etanol es muy dañino. Aún así no puedes dejar de beber. Es posible que el médico te ha dicho que lo dejes  o que estés tomando una medicación para otra patología y que aun así la mezcles con alcohol.

A  pesar de saber que eso te está perjudicando la salud,  le quitas importancia para no tener que dejar de beber. Recurres a excusas de tipo los médicos no tienen ni idea, son unos aguafiestas.  Te victimizas para seguir consumiendo:  Encima de que estoy malo no puedo beber…

Además estás inestable y sabes que no estás bien, pero aún así no puedes evitar seguir haciéndolo. Te sientes deprimido o triste o más irritable, pero la culpa nunca es del alcohol. Tienes todo un repertorio de excusas.

7 - Siempre está ahí para acompañarte

Beber se ha convertido en un bastón para ti. Cuando tienes problemas, alguna discusión o una alegría, recurres a ello. Siempre está ahí para acompañarte.  

Crees que tienes muchos problemas y por eso consumes.  Un indicador importante del alcoholismo es pensar esto cuando es justo al revés. La realidad es que tienes muchos problemas porque consumes.

Es probable que pienses que todo te pasa a ti. Y es que en el fondo, el alcohol hace que se funcione mal. No importa si no estás consumido, tu cerebro ya no está bien y funciona de forma incorrecta. En realidad, se es un desastre porque cada vez cuesta más concentrarse, leer algo, por ejemplo. Esto hace que el alcohol te impida solucionar y gestionar tus problema porque está deteriorando tus capacidades cognitivas y otras funciones cerebrales.

Empieza a fallar la dedicación, la atención, la motivación. Esto hace que cada vez aguantes menos haciendo una tarea, que se olvide uno de pagar multas, o de pagar facturas, que no se lea la letra pequeña y acabes firmando seguros que no te convienen, etc.  Te trae complicaciones que a primera vista no parecen estar relacionadas directamente con el consumo, pero sí lo están. Son las consecuencias de tu enfermedad.

Cada vez tomas decisiones más por capricho o sin meditar. Esto hace que tu comportamiento llame la atención. Se hacen cosas sin darse cuenta.

Además es una enfermedad devastadora para la familia y para la pareja. Convivir con un alcohólico es un proceso que desgasta. Puede que tengas discusiones, peleas y desencuentros con tus familiares o compañeros de trabajo. Te vas a volver una persona conflictiva y lo vas a defender porque tu eres así.   

8 - Lo has intentado dejar sin éxito en alguna ocasión

Los intentos de dejarlo también son una clave porque nos dice que ha llegado el momento en que no puedes ocultártelo. Está claro que la fuerza de voluntad no tiene nada que ver. Ya la cabeza no aguanta y probablemente tú ni te aguantas. Estás pasándolo mal.

9 - No cumples con tus responsabilidades

Abandonas progresivamente importantes actividades sociales, profesionales o de ocio.  Está faltando a tus deberes, tanto en el trabajo como en casa o en la escuela. Le quitas importancia y te creas un  personaje para justificar ese abandono. Consideras que beber si no te has emborrachado no es beber. Y minimizas situaciones graves buscando la falta de tu responsabilidad en los defectos de otros.

Sueles mentir sobre cuánto consumes y te pones a la defensiva. Las personas a tu alrededor no confían ya en ti para encargarte cosas de responsabilidad. Quizás saben que te has puesto en peligro en alguna ocasión.

10 - Síntomas muy significativos de una fase avanzada

  • Beber a escondidas y dejar de lado todos los demás es uno de los síntomas más graves. Aislarte para beber a solas, para que nadie te pueda decir nada. Así no te molestan y estás más a gusto
  • Mentir sobre dónde ha estado y esconder las botellas o las latas por la casa para que nadie las vea antes de tirarlas
  • Despertarse para levantarse a beber ya sea por la mañana o en medio de la noche
  • Tener ya una botella bajo la cama para dar un trago y seguir durmiendo

Cuándo debes consultar a un especialista

Si beber te está causando problemas graves en tu vida habla con tu médico o con un especialista. Si tu familia lo ha notado pero tu no puedes darte cuenta ya que lo disfrazas de excusas, habla con tu médico o un especialista. Las excusas que te dices son engaños que te impiden darte cuenta de que realmente tienes un problema y un problema grave.

Si estás en un estado más avanzado y sí que lo sabes, pero no puedes darte cuenta tampoco porque prefieres pensar que puedes controlarlo, que lo vas a dejar cuando quieras, consulta con tu médico o con un especialista.

Escucha a tus familiares, amigos cuando te digan que tienes un problema con el alcohol. Reflexiona sobre la posibilidad de hablar con alguien que haya tenido este problema y se haya recuperado.

Si tu ser querido necesita ayuda

Cuando un miembro de la familia es alcohólico, como cualquier otra enfermedad, afecta a toda la familia. Convivir con un paciente de alcoholismo no es fácil ya que muchos de ellos no reconocen el problema. La intervención por parte de los familiares puede ayudar a algunos a aceptar que necesitan ayuda profesional.

Si te preocupa que un ser querido que bebe en exceso, pide ayuda a un profesional con experiencia en el tratamiento del alcoholismo.

solicita consulta ahora
¿Te ha gustado el artículo?

Suscríbete. Déjanos tu email y recibe contenido genial cada mes