Afrontar las ganas de beber

Es posible superar el alcoholismo, aunque no tiene cura. Un alcohólico siempre va a tener que cuidarse porque es una enfermedad crónica. Las ganas de beber van a ser constantes en la vida de una persona que deja de consumir. Van remitiendo con trabajo y con el tiempo, pero siempre pueden aparecer.

Afrontar las ganas de beber

1 - Debes renunciar al alcohol

Es crucial aceptar dejar de beber, renunciar al alcohol para siempre. La bebida que no debes aceptar siempre es la primera. No es la última la que te hace perder el control, es el primer trago. Recordar esto te hará hacer cualquier cosa antes que bebértela,  no vacilar cuando te pongas en riesgo y estés en situaciones donde te sientas presionado y con un deseo de consumir fuerte.

2 - No lo puedes controlar

No has aprendido a controlarlo. No se puede. Es que simplemente no puedes volver a consumir. El tratamiento que has hecho no ha sido para controlar la bebida. Pensarás que vas a beber esta vez y como has hecho un tratamiento vas a poder controlarlo. Cuando se ha perdido el control, ya no hay vuelta atrás. Es una enfermedad crónica. Te puedes recuperar del alcoholismo, pero no curar. No te engañes. En situaciones en las que ya has caído otra vez anteriormente repítete que NO a la primera.

3 - Tu principal enemigo eres tú

Tienes un trastorno y hay situaciones en las que tu mente te va a enviar mensajes minimizando tu problema.

  • Los pensamientos de esta vez y sólo una última vez, no son verdad. Si lo pruebas vas a volver a entrar en la espiral de autodestrucción que ya conoces. Y eso ya lo has vivido, ya lo has sufrido. Así que date la oportunidad de seguir sin tomar, que no lo conoces.  
  • Nadie me ve, si bebo tampoco pasa nada. No necesitas que haya nadie para vigilarte. Estás tú. Cuando tu cerebro reconozca que has consumido va a esclavizarte otra vez.
  • Y llevo un año o dos sin tomar. A lo mejor no estoy tan enfermo y lo mío no es para tanto.  
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Técnicas para evitar las ganas de beber

Técnica 1 - No te provoques tú las ganas de consumir.

Las ganas de consumir vienen solas. En diferentes momentos y por motivos muy distintos.   El primer año son continuas, así que es importante que alguien te ayude en el proceso.

A veces, las ganas son evidentes. Serás muy consciente de que lo son. Te vendrán recuerdos de consumo, imágenes directas y de situaciones concretas.

Otras veces, no van a ser tan evidentes y son igual de peligrosas. Por ejemplo, cuando discutas con tu pareja o familia,  cuando te sientas frustrado porque no te sale bien un trabajo, cuando creas que algo te enfada o cuando no encuentres las llaves de casa. Por poner algunos ejemplos. Son muchas situaciones en las que te va a cambiar el humor.  Detrás de todo eso también están tus ganas de consumir.

Identifica las situaciones de riesgo


Si lo haces, puedes ahorrarte síndromes de abstinencia condicionado. Los síndromes de abstinencia tardío o condicionado pueden darte mucho tiempo después de haber dejado de consumir. Meses o años. Hay situaciones que te harán sentir que deberías estar tomando en ese mismo momento y se te van  disparar las ganas de tomar. Tu cerebro, por el trastorno que tienes va a identificar situaciones donde aprendiste a consumir o consumías mucho. Va a dar la orden a tu organismo de que necesita el alcohol y en ese momento te vas a poner fatal.  

Así que no se lo pongas tan fácil! Las ganas de consumir te van a venir igualmente, porque es la enfermedad que tienes. Son sus síntomas. Ya vas a tener situaciones en que lo va a pasar mal por el deseo de tomar. Evita hacer cosas que te ponen en riesgo y sobre todo, durante el primer año.

Por ejemplo, no entres en una discoteca cuando lleves cuatro meses sin tomar. No te quedes allí hasta las tantas consumiendo cocacolas como si nada. Crees que no pasa nada, que no estás en peligro, que no vas a llevar la vida de un abuelo y que si no estás realmente consumiendo alcohol, no estás haciendo nada que te perjudique.  Pero sí que te va a pasar. A lo mejor no ese día, pero espérate al día siguiente, vas a tener hasta resaca y todo, igualito que si hubieras consumido. Además, estás haciendo actividades relacionadas con el consumo antes de estar preparado y eso hay que trabajarlo con un especialista.

Hacer las mismas cosas que hacías bebiendo


Salir de bares, irte de terrazas con tus amigos y que ellos estén bebiendo, ir a ver un partido de fútbol como hacías, asistir al concierto de tu banda favorita, etc. son actividades muy peligrosos si se hacen antes de tiempo. Por tanto, estás trabajando para una recaída. Y además son situaciones en las que también pueden darte síndromes de abstinencia condicionado.  No tienes necesidad de pasarlo mal.

Técnica 2 - Aprende a no mirar

Los primeros meses es bueno no mirar hacia las terrazas cuando vas por la calle o no mirar dentro de los bares por las puertas o ventanas.  Ver a la gente consumiendo te va a hacer sentir mucha envidia.

Y cuando estés en el tiempo de poder entrar a una cafetería, aprende a no mirar las mesas de los demás. No te interesa qué están tomando.  Lo que te interesa es el trabajo tan grande que estás haciendo tú y que como es lento, aún no notas los beneficios. Pero llegarán!!!

Técnica 3 - Cambia el pensamiento

¿Cómo luchar contra esa envidia de ver a los demás consumiendo?

Piensa que  la persona que está enferma eres tú


Eres tú quien no puede beber porque tienes una enfermedad. Tú no sabes beber un par y ya está y por eso no puedes.  Alguien debe recordarte que no te hacía feliz realmente, que bebías porque lo necesitabas, no porque te gustaba.

 

Recuerda lo que el alcohol ha hecho en tu vida


Se consciente de lo que esta droga ha provocado en ti y en los que te rodean. Tener presente el daño que has causado o las consecuencias que aún estás pagando por tu consumo, pueden hacer que se te quiten las ganas.

 

Piensa que puedes volverte irrecuperable


Las recaídas son devastadoras. Te dará la urgencia por ingerir más cantidad todavía mientras puedas antes de que  den cuenta.  Las intoxicaciones pueden pasarte factura y tener un intoxicación etílica aguda. Hay enfermedades que puedes desencadenar y que si sobrevives, te puedes quedar irrecuperable. Ten en cuenta que para salir del alcoholismo necesitas psicoterapia, si tus capacidades cognitivas están destruidas, no vas a poder volver a salir. Cuando además la persona ya ha hecho un tratamiento y sabe lo que le espera, pasar otra vez por todo el proceso se hará cuesta arriba y te dificultará pararlo.

Técnica 4 - Actúa

La mejor manera de afrontar las ganas de beber es haciendo:

Establécete una rutina


  • Diséñate una agenda. 
  • Conseguir pequeños objetivos y cumplir metas realistas. Motiva.
  • Estar concentrado en lo que debes y no dejar la cabeza suelta
  • Romper las conductas automáticas de consumo
  • Cambiar de hábitos y adquirir hábitos saludables
  • Hacer las cosas de una manera diferente de cómo se hacían. Estás deshabituándote.

 

Haz deporte


Es crucial que incluyas el ejercicio en tu rutina diaria para afrontar las ganas de beber. Está ampliamente estudiado que el deporte ayuda  a combatir y reducir los niveles de estrés y ansiedad que provoca dejar de consumir. Necesitas ese esfuerzo para salir del alcohol y además te divertirá.

 

Red de apoyo


Cuando te vengan esas ganas de consumir llama a alguien en tu misma situación.

 

Ir a terapia


Ve a terapia. Haz un tratamiento. Acude a un especialista,  que conozca tu historial de consumo  y que te ayude a:

  • Identificar tus ganas de consumir,
  • Diseñar tu rutina para que funcione
  • Darte herramientas para evitar ponerte en riesgo
  • Ayudarte a tomar decisiones para que no te equivoques en asuntos importantes y no recaigas.

Cuándo debes consultar a un especialista

Si beber te está causando problemas graves en tu vida habla con tu médico o con un especialista. Si tu familia lo ha notado pero tu no puedes darte cuenta ya que lo disfrazas de excusas, habla con tu médico o un especialista. Las excusas que te dices son engaños que te impiden darte cuenta de que realmente tienes un problema y un problema grave.

Si estás en un estado más avanzado y sí que lo sabes, pero no puedes darte cuenta tampoco porque prefieres pensar que puedes controlarlo, que lo vas a dejar cuando quieras, consulta con tu médico o con un especialista.

Escucha a tus familiares, amigos cuando te digan que tienes un problema con el alcohol. Reflexiona sobre la posibilidad de hablar con alguien que haya tenido este problema y se haya recuperado.

Si tu ser querido necesita ayuda

Cuando un miembro de la familia es alcohólico, como cualquier otra enfermedad, afecta a toda la familia. Convivir con un paciente de alcoholismo no es fácil ya que muchos de ellos no reconocen el problema. La intervención por parte de los familiares puede ayudar a algunos a aceptar que necesitan ayuda profesional.

Si te preocupa que un ser querido que bebe en exceso, pide ayuda a un profesional con experiencia en el tratamiento del alcoholismo.

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